Fideuá negra con puntillitas y gambas

Muy del sur esto de hacer más diminutivos los diminutivos. ¿Acaso no era suficiente con puntilla? ¿Hay que ensañarse y llamarlas puntillitas? Reconozco que he estado a punto de llamar a esta receta “Fideuá con nanochipirones” pero por respeto a la tra(d)ición así se queda. Esta misma receta puede hacerse con arroz, manteniendo los tiempos de cocción pongamos “delicadititos” de susodicho cereal. Pues bien, tras dejar a Lara refunfuñando en su hamaca y decirle tonterías mientras me ponía el delantal (esta niña tiene confusos los roles), abrí la nevera y me lancé a por la media cebolla. Así las cosas, el tema sucedió aproximadamente como os cuento:

Ingredientes: (para 2/3 personas, no bilbaínas)
– 500 gr. de puntillitas o nanochipirones
– Gambas 100gr. aprox. (poquitas, vaya)
– Cebolla (dos medias)
– Ajos (dos)
– 250 gr. de Fideos Fideuá
– Vino blanco (medio vaso)
– Azafrán (un poco)
– Aceite (del bueno)
– Caldo de pescado (hecho aparte) (o comprado, venga)
– Dos sobres de tinta de calamar (o 2 bolis bic, en su defecto)

Para el Alioli:
– 1 huevo
– medio ajo
– Aceite, pizca de sal y limón.

En una paellera ancha (no recomiendo hacer fideuá para muchos en paellera pequeña, mucha cantidad tiende a cocerse en vez de fideuarse) se calienta bien el aceite y se añaden primero los ajos, un par de minutos, lo justo para que el aceite coja sabor, y se echan las medias cebollas bien picadas.  Una vez se vayan pochando y poniendo transparentes se añaden las puntillitas previamente limpiadas (se les quita la espina esa rara que tienen, lo más parecido al plástico que ha generado la naturaleza y se lavan bien).

A fuego medio se va removiendo hasta que las puntillitas (itas) se vayan como arrugando en sí mismas, ensimismándose, vaya. Se añaden en ese momento las gambas peladas y el azafrán y se remueve. Cuando haya ligado todo (2/3 minutos) se añade el vino y se deja reducir unos minutos. Se añade ahora la tinta de calamar y se remueve hasta que todo vaya cogiendo un tono estilo prestige. Nunca mais. Se prueba de sal (la tinta lleva algo y las puntillas tienden a ser saladas) y si hace falta (que la hará) se echa un poco más. Ar’gusto.

Llega el momento estelar de los fideos. Yo suelo echar fideos de fideuá, los que tienen un agujerillo que los recorre longitudinalmente. Los fideos gordos también quedan muy ricos, pero no tienen agujero y ya sabemos qué pasa con las cosas que no tienen agujero. Se remueven hasta que cojan el color negro de la tinta. En ese momento vamos añadiendo el caldo (que tenemos hirviendo en una cazuela al ladito), poco a poco, según vaya reduciendo se vuelve a añadir más, mientras vamos probando los fideos hasta que estén tiernos. Al final, cuando ya esté, se sube el fuego al máximo durante unos minutos para hacer el famoso socarrat (si es que a uno le gusta). Ojito que si tienen que venir los bomberos ya no es un socarrat.  Se quita del fuego, se tapa la paellera con un trapo (limpio, a poder ser) y se deja reposar unos 5/10 minutos. Voilá.

Para el ali-oli, básico para acompañar: en un recipiente se pone el huevo (a temperatura ambiente), la misma cantidad de aceite, una pizca de sal, medio ajo pequeño (ojo aquí para evitar tardes intempestivas), unas gotas de limón y se pasa por la minipímer. Qué palabra, minipímer.


NOTAS AL PIÉ

1. Un consejo para el caldo de pescado. Un día os compráis un rape grande enterito, que os pongan las espinas y la cabeza y con el resto os cuento otro día cómo hacerlo en salsa verde. Con la espina y la cabeza, más los restos de unas gambas peladas, un puerro, una zanahoria y media cebolla, os hacéis un litro y pico de caldo para guardar en el congelador y usar en estos casos. El rape es la cosa más rica que ha dado el mar (si exceptuamos a los piratas somalís).
2. Lo ideal es que una fideuá o un arroz quede hecho con una capa finita. Se queda más crujiente, comen menos personas y se lavan menos platos.
3. Lo de los bolis bic es una tontuna, mira que por ahí hay mucho católico creyente en tó y se me envenenan.


Dedicada a Lara, por aburrirse mientras su padre cocina y la ignora.
Lectura para la sobremesa: Crematorio, Rafael Chirbes


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4 comentarios en “Fideuá negra con puntillitas y gambas

  1. ¡Caramba, qué buena pinta!(¡qué palabra esa:caramba…). Por supuesto que voy a hacer esa receta, muy a pesar de Irene, a quien le ocurrirá como a Lara: no dejará de dar voces para que cambie a una actividad más entretenida(hacerle muecas y pedorretas, enumerarle uno a uno los objetos de la casa y muchas otras cosas que no requieren mucho desgaste neuronal por mi parte…).
    Me parece muy buena idea este blog, y te animo a continuarlo.
    Un beso de esta mujer-florero-hasta-septiembre…
    Eva (la der pabli).

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