Marmitako de pulpo

Marmitako de pulpo

Hacía tiempo que no la veía y comencé a sospechar. Me puse a buscar y enseguida la encontré (no hay nada mejor que conocerse y no haberse respetado). Moribunda y aplastada, cual gregor samsa, en la suela de mis zapatos: mi pequeña autoestima.

Ingredientes: (para 2/3 transeúntes con hambre)
– 1 pulpo de un kilillo, aprox. (sin cocer)
– 7 patatas de las chiquitinas, las ricas
– 1 media cebolla
– 1 ajo
– 2 tomates maduros
– Vino blanco (1/2 vaso)
– Caldo de pescado (1/2 litro, igual os sobra)
– 1 hoja de laurel

En la receta del Pulpo cretino ya expliqué cómo había que preparar el pulpo para comenzar el guiso. Lo vuelvo a poner aquí:

Se pone en una cazuela ancha(sin tapar) el pulpo tal cual, sin añadir agua, ni sal. A fuego medio. El pulpo irá poco a poco soltando su agua y cociéndose a sí mismo (pobrecillo, joder). Hay que dejarlo así hasta que se evapore su agua. Calculad que os lleve unos 25/30 minutos, quizá un poco más si es un pulpo resuelto a no inmolarse. Cuando se evapore veréis que habrá cogido un color rojizo muy de pulpo. Lo sacáis y reserváis.

Limpiáis la cazuela y en aceite abundante sofreís la cebolla picada y el ajo en láminas. Cuando la cebolla se vaya poniendo transparente añadís los tomates pelados y muy picados (los podéis triturar si no os da tremenda pereza manchar la picadora). Cuando todo vaya cogiendo ya su aquel, añadís el vino y dejáis reducir unos minutos, a fuego medio. Añadís y probáis de sal. Es el momento de echar las patatas pequeñas partidas por la mitad (ojito, partidas, no cortadas; se le clava el cuchillo y se hace palanca). Se rehogan las patatas bien en el sofrito, que cojan color.

Cogéis al pulpo, que estaba asustadiño apartado en un rincón, y le cortáis en trozos pequeños, dejando el final de los tentáculos (qué palabra, tentáculo) enteros. Lo añadís al guiso y removéis. El pulpo le irá dejando un tono rojizo al guiso. Dáis unas vueltas a todo y añadís el caldo, no todo, es mejor que vayáis añadiendo según avance la cocción, así podéis ir rectificando de sal. Añadís la hoja de laurel a la cazuela. El pulpo en sí es sabroso, a ver si os váis a pasar y el guiso se lo terminan comiendo los gatos de la calle. El caldo tiene que ser bueno, no me seáis vagos y haceos un buen fumet, y si es de rape, mejor.

Calculad que en unos veinte minutos (quizá menos) de cocción el pulpo ya estará blandito. Si no lo está pues lo tenéis un ratillo más. Cuidado que no se deshagan las patatas, claro. El marmitako se sirve bastante caldoso y mejor en plato hondo. La foto es para que quedara más vistoso, que sé que hay poquitos que llegan hasta aquí y al final os quedáis sólo con los dibujines.


Dedicada a Eduardo y Lucía, vecinos majetes que nos traen cosas ricas del norte, tierra donde crecen silvestres hasta los sobaos.
Lectura para la sobremesa: Los detectives salvajes, Roberto Bolaño.

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