Mousse de chocolate

receta mousse de chocolate

Lo que ya sé
Mujer de pacharán y horas con hielo, hoy, por primera vez, me has esquivado la mirada. Has entrado en nuestro bar, y yo, acodado al final de la barra, he hecho el ademán de saludarte, con un gesto a medias que me ha traído el sonrojo, a estas alturas, de verte sentarte lejos, hurgar nerviosa en el bolso, ignorándome. Al rato ha entrado él, con cuerpo de buscarte y la sonrisa falsa del que sabe que miente. Ni siquiera se ha molestado en invitarte. Habéis reducido a un minuto el teatro y al ir a recoger tu abrigo me has visto, sé que me has visto, y yo me he hundido en una página sin noticias, en la tristeza de mi periódico atrasado. He pensado en seguirte, en seguiros, solo para demostrarme lo que ya sé: que no soy el único al que no cobras.

        

Ingredientes: (para 4 habitantes de bar)
– 200gr. aprox. de chocolate de cobertura.
– 100 gr. de mantequilla.
– 5 huevos.
– 1/2 vaso de leche entera.
– Asssúcar (unas 4 cucharadas, pero esto al gusto).
– 1 chorrito de coñac (opcional).
– 1 pizca de sal.

En un cazo al baño maría calentamos despacio el chocolate en trozos, la leche y el chorrito de licor. Una vez esté el chocolate derretido, separamos del fuego y añadimos la mantequilla (que podemos derretir un poco antes en el microondas), mezclamos bien y dejamos el cazo en el baño maría para que mantenga el calor.

En dos boles (¿boles, bols?) separamos las claras de las yemas. Apartamos 1 yema (nos quedan cuatro en el bol, ojo ahí las matemáticas) y en ellas echamos el azúcar y la pizca de sal, removiendo bien hasta que se disuelva el azúcar y no queden granitos. Incorporamos esta masa al cazo con el chocolate y removemos. Ahora viene la parte más complicada, que es levantar claras a punto de nieve. Hay un montón de consejos por la internés, pero mi recomendación es dejar las claras un rato en la nevera, que enfríen bien, y montarlas primero con varillas a mano, y una vez empiecen a subir, seguir con la minipímer, a velocidad lenta.

Una vez con las claras a punto de nieve, ir incorporándolas al chocolate muy despacio, a cucharadas, sin romper la espuma. Una vez todo ligado, separar en cuencos y dejar enfriar en la nevera, tapados con papel film. A la hora de servir, hay gente que lo decora con frutas (puajj), virutas de chocolate negro (uhmm) o algo de nata montada. Lo único verdaderamente importante es la siesta de después.


Dedicada a todos los adictos al chocolate, porque no existe metadona ni voluntad para nuestra adicción.
Lectura para la sobremesa: Una mañana radiante, James Frey.

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